El gruñido es una vocalización de tono bajo cuya función primordial es la comunicación del estado agresivo del emisor. Al igual que otras vocalizaciones, el gruñido está generalmente acompañado de determinadas posturas corporales. De este modo mediante diferentes combinaciones de ambas el emisor manifiesta un estado emocional complejo.
Un perro cuyo nivel de agresividad es muy superior al temor gruñirá y, al mismo tiempo, retraerá los labios para mostrar sus dientes durante el encuentro con un rival canino o humano antes de atacar. En este caso la postura será la que indique la inminencia del ataque. Sin embargo, en esta situación existe un mínimo nivel de miedo, ya que si no fuera así el ataque sería silencioso. Si en cambio el gruñido se presenta solo, aunque el nivel de agresión sigue siendo alto, existe algo más de temor. Esto indica que el ataque podría no ser tan inminente a pesar de que la probabilidad de que se produzca todavía será muy elevada. Si el miedo continúa aumentando en detrimento de la agresividad, seguramente los gruñidos comenzarán a alternarse con ladridos y el riesgo de un ataque será menor que en los otros casos. Si el gruñido desaparece y sólo están presentes los ladridos, significa que el perro está en una situación de conflicto interior: no se anima a atacar pero tampoco siente tanto temor como para huir. Esta explicación es la que da sustento y cierta validez al famoso dicho popular "perro que ladra no muerde". No obstante, si en algún momento la agresión supera al temor el perro podrá atacar, hecho que demuestra que a los perros poco les importan los refranes humanos.
Finalmente, existe una situación en la cual se combinan el gruñido y la actitud de mostrar los dientes, en la que los niveles de agresividad y temor son ambos muy elevados. Si un perro se ve acorralado por un congénere o una persona y sin posibilidad de escapar, desplegará estas pautas comportamentales hasta que el agresor trasponga una determinada distancia, denominada "distancia crítica", momento en el cual pese al miedo atacará de inmediato. El concepto de distancia crítica se define como aquella distancia en la que un animal amenazado por otro y sin posibilidades de escapar despliega un comportamiento agresivo como única alternativa de defensa. Todos alguna vez hemos escuchado el dicho "atacó como rata acorralada", que ilustra el principio recién mencionado. Si de comparaciones se trata, esto puede ser válido en el caso de las ratas como en el de los perros y por qué no también en el de los seres humanos.
Resulta interesante mencionar que muchos perros gruñen durante algunos juegos, sobre todo en los juegos de tipo competitivo, como por ejemplo cuando un perro toma un trapo o un trozo de soga para que su dueño tire de un extremo mientras él tira del otro. Es frecuente que mientras el perro tira con energía del objeto con el objetivo de quedarse con el “trofeo” emita gruñidos que las personas habitualmente consideran totalmente inofensivos. Si bien en este contexto dicha percepción puede ser acertada, en realidad entraña un riesgo que toda persona debería conocer. Dicho riesgo consiste en que los perros pueden utilizar en un contexto “serio” lo que aprendieron durante el juego. Por tal motivo si un perro gruñe durante el juego y dicho gruñido le otorga un beneficio (como por ejemplo quedarse con el objeto en disputa) podrá utilizar dicha vocalización en un contexto de competencia real y por ende como amenaza de una posible agresión abierta, es decir de una mordida. Que esto suceda o no en un contexto serio dependerá no sólo del resultado del juego sino también del tipo de vínculo que exista entre el perro y su dueño en lo referente a las jerarquías. De todos modos, en aras de evitar conflictos, la mejor medida consiste en prevenir y para ello lo ideal es evitar este tipo de juegos que si bien pueden ser del agrado tanto del perro como de su dueño también pueden terminar en un conflicto desagradable para ambos.