NOTAS PERROS
Triste o tranquilo..... ¿A usted qué le parece?

Triste o tranquilo... ¿A usted qué le parece?

  

Cuando ustedes observan la foto del perro probablemente experimenten una emoción y seguramente ésta se unirá con un pensamiento. Seguramente la mayoría pensará que se trata de un perro desamparado y en espera de ayuda o de un perro triste esperando a su dueño ausente.

Ahora bien, ¿No podría tratarse de un perro que está sereno, emocionalmente tranquilo, esperando que su dueño le indique que hacer?  La mayoría de ustedes probablemente pensará que no mientras algunos, probablemente una minoría, podrá pensar que sí.

 

¿Por qué esta imagen genera en la mayoría una sensación tristeza?

 

Creo que la razón más probable es que las personas cuando miramos a los perros solemos confundir alegría con excitación y tranquilidad o calma con tristeza.

 

Veamos un ejemplo: 

 

Cuando nosotros llegamos a casa y nuestro perro nos saluda saltando desmesuradamente sobre nosotros, ladrando y solicitando caricias creemos que está contento y por lo tanto relacionamos este comportamiento con una sensación de alegría. Esto indicaría que se trata de un perro “feliz”. Sin embargo, si nos detenemos un instante a pensar en cómo se comportan los animales en la naturaleza comprobaremos rápidamente que dicho comportamiento casi nunca se presenta en perros que conviven entre sí. Esto es así porque en las especies altamente sociales -como son los perros - existe un factor de suma importancia para que esas sociedades puedan funcionar armónica y adecuadamente y, por lo tanto, ser viables a lo largo del tiempo: un sistema de orden.  La falta de un ordenamiento social en las jaurías haría imposible la supervivencia. Cualquier individuo que adoptase comportamientos de alta excitación alteraría dicho orden social y sería inmediatamente llevado a una situación de calma por el líder del grupo. El líder es quien controla, gobierna o dirige el comportamiento de los otros perros del grupo. Esta forma de convivencia en la que un individuo toma la iniciativa y dirige la acción de los demás es la más importante en la vida social de los perros.  Si no existiera el liderazgo cada animal tomaría su propia iniciativa y llevaría al grupo al caos.

 

 

Si analizamos esto detenidamente comprobaremos que muchos de los comportamientos que presentan nuestros perros durante la convivencia con nosotros están más relacionados con la excitación que con la alegría y este es uno de los motivos por el cual muchos perros son desobedientes. La falta de un líder que ponga orden en el grupo mediante reglas claras que lleven una situación de armonía suele generar una convivencia totalmente desorganizada en la cual los perros lejos de ser “felices” y hacer lo que desean, viven en estado de excitación permanente y hacen lo que pueden. De esta forma solemos ver dueños que se quejan del comportamiento de sus perros pensando que si bien ellos son “felices” y hacen lo que desean a su vez son desobedientes y les generan un problema. En realidad, vuelvo a insistir, dichos perros  lejos de ser “felices” y hacer lo que desean, suelen vivir en estado de excitación permanente y hacen lo que pueden. 

Por el contrario la armonía en la convivencia se produce gracias a los denominados comportamientos de sumisión, que son aquellas manifestaciones que el perro de rango inferior realiza con el fin de obtener la amistad del individuo dominante o de inhibir su agresividad. Este tipo de situaciones se ven frecuentemente cuando las personas llevan a sus perros a una plaza.  Recuerdo un día en que me encontraba en una plaza con Tango, un ovejero alemán de dos años de edad, y su propietario.  En determinado momento llegó al lugar un amigo del dueño junto a Mac, un cachorro de golden retriever con el cual Tango ya había jugado en otras oportunidades.  En ese momento Mac se aproximó agachado, con la cola baja y sus orejas orientadas hacia atrás, en estrecho contacto con la cabeza.  En el instante preciso del encuentro Mac tocó el hocico de Tango con el suyo y comenzó a realizar rápidos movimientos con su lengua intentando lamerlo, como si estuviera dándole besos. Esta serie de manifestaciones "amistosas", denominadas gestos de sumisión activa, generaron inmediatamente una recepción cordial de parte de Tango.  Después de esto ambos animales comenzaron a jugar corriendo alrededor de nosotros. 

Vemos de esta manera que la sumisión activa consiste en una serie de comportamientos realizados por un individuo subordinado frente a uno dominante, que en este caso fue utilizada como ritual de saludo, para demostrarle su predisposición amistosa y no desafiante. Las interacciones sociales de los perros tienen como función principal mantener el orden dentro del grupo sin necesidad de violentas agresiones.  Además, el hecho de que cada individuo esté seguro de su posición dentro del grupo hace que se comporte en forma apropiada con los demás integrantes, lo cual tiene como función que la convivencia dentro de la sociedad sea generalmente de tipo pacífica con individuos emocionalmente equilibrados y tranquilos.

 

Si tomamos como ejemplo el saludo entre Tango y Mac y lo comparamos con nuestra convivencia con nuestros perros, los que muchas veces viven excitados en lugar de contentos, ¿seguiremos pensando que el perro de la foto está triste o cabría la posibilidad que se tratase de un perro que está sereno, emocionalmente tranquilo, esperando que su dueño (líder) le indique que hacer?  

 

Autor: M.V. Claudio Gerzovich Lis
Comportamiento animal
Buenos Aires - Argentina.