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Sobrevive al ataqué de dos Pitbull

Sobrevive al ataqué de dos perros Pitbull

Nicaragua. Si las heridas de seis y cuatro centímetros en el lado izquierdo de su cuello provocadas por los filosos colmillos de dos enfurecidos perros de raza pitbull hubieran tenido algunos centímetros de profundidad —y no sólo milímetros—, el niño Diego Alexander Vargas Rodríguez, de 11 años, no habría alcanzado a llegar con vida al Hospital Fernando Vélez Paiz, donde hoy se recupera del feroz ataque de esos animales.

Habría muerto en el camino, desangrado, a bordo del taxi que lo trasladó rápido como si fuera una ambulancia.

Con heridas más profundas, era casi inminente que éstas alcanzaran el paquete vascular de la zona, es decir, arterias y venas, informó ayer el doctor Noel Larios, subdirector médico de la unidad de salud. La vena yugular —que recibe sangre del cerebro, cara y cuello— y las arterias carótidas —que irrigan la cara y el cuello— estuvieron cerca de ser perforadas por los colmillos de los desenfrenados canes.

“Hubiera sido lamentable, una tragedia tremenda; vemos con frecuencia mordeduras, pero no de esa magnitud”, dijo el médico.

Dos días después del ataque el niño se encuentra delicado, pero estable, en el hospital luego de ser llevado la noche del martes a sala de operaciones para un lavado quirúrgico y suturación de los desgarros de piel y parte del tejido celular subcutáneo.

CRUCIFICADO

Sus heridas en cabeza y cuello, en particular, preocupaban a los doctores. Aunque su cara luce inflamada y con algunos hematomas, se recupera de forma satisfactoria, dijo la cirujana plástica Martha Balladares. Y es que Vargas Rodríguez literalmente llegó crucificado al hospital capitalino.

Heridas en la cara, lesión y desgarro de la comisura labial derecha, pérdida de una pieza dental de ese mismo lado, dos heridas de seis y cuatro centímetros en el lado izquierdo del cuello, heridas y desgarros de piel en las extremidades superiores e inferiores pusieron al niño en una condición muy delicada.

“Salió de sala de operaciones con sus lesiones reparadas, se le aplicaron vacunas contra el tétano y contra la rabia, las lesiones en este momento no significan un peligro, gracias a Dios ha tenido un desenlace positivo, pero este niño va a requerir de terapia física y sicológica para evitar traumas, las otras secuelas serán las cicatrices visibles en diferentes partes del cuerpo”, informó ayer el subdirector Larios.

CULPABLES Y DEBEN PAGAR

El niño, que fue atacado por dos perros de raza pitbull que salieron desbocados del patio de una vivienda cercana al Colegio Divino Pastor mientras participaba en un desfile patrio junto a compañeros del Colegio Fernando Gordillo, es cuidado por sus padres Virginia Rodríguez y José Vargas.

La joven madre, quien trabaja como enfermera en el Hospital Bertha Calderón, manifestó que por ahora no saben si acusarán por la vía penal a los dueños de los canes, Aldo Picado y Karen Roa. Pero de lo que sí está segura es que ambos tienen que hacerse cargo de los gastos médicos.

Para lograrlo cuenta con el apoyo de un equipo de abogados que puso a su disposición el Ministerio de Educación (Mined).

Los dueños en el momento del ataque se escondieron, pero los vecinos dijeron que estaban en su casa. Mandaron a alguien con prepotencia a decir que mi hijo no tenía nada; la verdad es que ellos tuvieron culpa en no dar la cara en ese momento, tienen responsabilidad, los perros deberían estar amarrados y con un bozal. Además, si van a abrir la puerta debieron asegurarse de que estaban amarrados”, dijo Rodríguez.

“Espero que ellos asuman todos los gastos, de lo que implican las cirugías. Mi hijo tiene como 48 puntadas en todo su cuerpo; cuando me dieron la noticia creía que era sólo una mordida, pero cuando lo vi sólo pedí a Dios que lo mantuviera con vida”, agregó la mamá del niño.

Fuente: laprensa.com.ni