NOTAS PERROS
Perros agresivos y perros peligrosos

Perros agresivos y perros peligrosos

El ambiente en el que vive, el espacio, las necesidades satisfechas, o no, la educación que reciba y el conocimiento de la raza por parte del propietario son algunos de los factores que inciden para que un perro reaccione con agresividad.

Los casos de perros agresivos suceden a menudo. Perros de raza pitbull han atacado a niños y adultos por sus conductas agresivas. También los de raza rottweiler tienen un lamentable historial en cuanto a ataques hacia bebés o niños pequeños, así como los dogos argentinos. Es cierto que también muchos canes pequeños tienen carácter agresivo, pero no es lo mismo que el ataque de un perro del tamaño del rottweiler que el de un pequinés.

El informe elaborado por la Universidad de Rosario indicó que es erróneo pensar que únicamente razas como dogos y rottweilers son agresivas: la agresividad se encuentra dentro del repertorio conductual de todo perro. Los científicos explicaron que la agresividad es un componente natural de todo perro, que permite regular las relaciones entre los miembros de una manada con otros animales. La manifestación de esa agresividad depende en un 20% de factores hereditarios (la raza), y en un 80% del ambiente, aclara la doctora Alicia Marro, especialista de la Facultad de Ciencias Veterinarias.

El término “ambiente” engloba las experiencias que tuvo el animal, las condiciones en que vive y el entrenamiento recibido, factores dependientes del ser humano y, por lo tanto, externos a la raza del animal.

“Por eso, cuando se evalúa un ataque, más que la raza como causal hay que considerar las condiciones de tenencia del animal desde su edad más temprana. Estos conceptos son válidos para todas las razas; también para perros mestizos, y nada tienen que ver con la talla o el aspecto del animal agresor. Hay perros muy agresivos de pequeño porte”, señaló Marro.

Otro tema, según consignó el informe, es la peligrosidad del can: ésta, sí, depende del tamaño. Dogos y rottweilers, como cualquier perro de similar tamaño -sin excluir a los labradores-, pueden ocasionar lesiones muy severas, siempre que provengan de un ambiente inadecuado. En este sentido, la especialista explicó que “históricamente, el perro peligroso se enlista en la raza grande que está de moda en el momento, lo interesante es poder establecer cuántos perros de esa raza hay y cuántos han atacado. No olvidemos que en nuestro país antes era peligroso el ovejero alemán, pero que en realidad eran problemas individuales dentro de esa raza, no la raza en sí misma. Por ejemplo, el dogo argentino puede ser un excelente perro lazarillo. Que llegue a ser asesino o lazarillo se determina, en general, por factores externos, modificables y dependientes de criadores y dueños”.

La especialista destacó las necesidades de ejercicio y exploración del perro, y que el aporte de estímulos diversos y adecuados para el desarrollo deben ser provistos por el espacio, ya que éste es un factor que incide en la relación con los demás. La cuestión de la administración de los espacios, en particular cuando éstos tienen valor social, es una circunstancia adicional de gran peso en una especie de estructura social jerárquica. Por ejemplo, cuando el perro llega a cierta edad -si no se lo ha criado en forma adecuada- puede encontrar desafiante el hecho de no querer compartir con él nuestra propia cama, a la que lo habituamos desde cachorro. Puede, por ello, amenazarnos de modo tal que no nos animemos a ingresar al dormitorio, aseguró la especialista.

Sin embargo, con independencia de la raza, los perros tienen una serie de conductas que les son propias, y como han nacido para vivir entre los de su misma especie, la única manera de que aprendan a convivir sin problemas con las personas es que reciban una educación que tenga en cuenta su forma de conducta originaria.

Fuente: Diario Hoy