España. Un 30% de los perros son capaces de detectar con antelación que en su entorno se van a producir estruendos, algo que les molesta y, en muchos casos, les asusta. Es el caso de los lanzamiento de petardos en fiestas o en celebraciones deportivas, las sirenas de las ambulancias y los gritos, y estos animales ya empiezan a mostrar su angustia antes de oírlos, según un estudio de etólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
Los investigadores Jaume Fatjó y Paula Calvo, del grupo de etología comparada del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones (INAD), adscrito a esta universidad, junto a Jon Bowen, del Royal Veterinary College de Londres, llevaron a cabo un estudio sobre el comportamiento canino ante eventos o fenómenos que producen fuertes ruidos, como los episodios tempestuosos o determinadas fiestas.
Tras analizar las respuestas remitidas por los propietarios de unos 300 perros de toda España, los etólogos pudieron determinar que tres de cada diez perros son capaces de anticipar su fobia a determinados ruidos estruendosos, como los de los truenos o petardos, y que antes de empezar a oírlos ya muestran signos de temor, como temblores o tendencia a huir del lugar donde están.
Jaume Fatjó explicó que el proceso de anticipación se desarrolla en los perros a través de un proceso de aprendizaje, "como en cualquier ser humano", y lo relacionó con el mecanismo del reflejo condicionado que descubrió el ruso Iván Pavlov en un experimento con perros a finales del siglo XIX.
Pavlov hizo unas pruebas con perros consistente en que, poco antes de darles comida, hacía sonar una campana, y pudo observar que, con el transcurso del tiempo, los animales ya empezaban a generar saliva con sólo oír la campana, antes incluso de ver la comida.
De modo similar, los perros fóbicos a los ruidos detectan "que siempre que se producen unos ruidos que les atemorizan, un rato antes siempre pasa otra cosa que les permite anticiparlo".
Los investigadores no han llegado a determinar la existencia de un indicio principal que sirva a los perros para anticipar los ruidos y consideran que seguramente el animal percibe "un conjunto de indicadores que le permite anticipar la llegada de aquello que quiere evitar".
Así, en el caso de las celebraciones por un éxito deportivo, el perro puede detectar un conjunto de cosas que le hacen predecir los estruendos, "como que está la televisión puesta con un determinado sonido, algunas imágenes que el animal puede llegar a discriminar, la actitud de nerviosismo de la gente o los gritos de las personas", explicó Jaume Fatjó. "Seguramente hay unos patrones que se repiten una y otra vez, y el perro aprende y relaciona estos patrones con el hecho de que después se lanzarán petardos", incidió el etólogo.
El abanico de reacciones entre los perros es muy diverso, y van desde la actitud de encontrar algún refugio dentro de la casa, rascar la puerta para intentar huir de ella o buscar el contacto con el propietario, hasta sufrir temblores intensos y vómitos aquellos canes con más fobia a los ruidos.
En el caso del 70% de los perros que aparentemente no son capaces de anticipar estos ruidos, las explicaciones pueden ser diversas, como que el propietario no dé tantas "pistas" como para que el perro reaccione antes, que el dueño del perro no lo sepa apreciar o que el animal no tenga fobia a los petardos o a los truenos.
En este sentido, indicó Jaume Fatjó, "la anticipación aparece sobre todo en los casos donde probablemente la reacción fóbica o la reacción de miedo es más intensa".
Fatjó explicó que hasta el momento no se ha podido detectar si hay razas más o menos sensibles, algo que considera "muy difícil de establecer, porque se necesitaría estudiar poblaciones muy grandes, y dentro de cada raza puede haber diferencias familiares". El investigador señaló al respecto que "el miedo en los animales, igual que en las personas, tiene un factor hereditario, y esto no es fácil de medir cuando estas hablando de una reacción como ésta".
Fuente: Diario de Cádiz