Para muchos, sus mascotas representan algo más que un objeto de compañía y para mantenerlas de buen ánimo son capaces hasta de recurrir a los últimos adelantos. Una variedad interesante de dispositivos desembarcó con el pie derecho en cadenas estadounidenses y está causando furor. Según un informe de la consultora Euromonitor Internacional, lo que más creció en 2009 en la tienda on line Amazon fue el rubro de tecnología para mascotas.
El aparato que despierta un mayor interés es el Bowlingual. A mitad de camino entre un juguete y un conversor de voz, este módulo –que lleva el sello del prestigioso diseñador japonés Takara Tomy– es capaz de interpretar los gruñidos caninos y convertirlos al lenguaje humano. Como ocurre en la ficción de la película infantil "Up". Tiene dos piezas: una va en el cuello del perro y la otra queda en poder del dueño. El collar incorpora un sensor que al captar los ladridos envía los datos decodificados a un receptor inalámbrico. Eso sí, que nadie se queje si en la pantalla de LCD se leen: "la comida que me das es un espanto" o "no soporto más vivir con vos". El invento contó con la colaboración del Laboratorio Acústico del Japón, que desarrolló el "sistema de análisis para la emoción animal". Las variables básicas que se tuvieron en cuenta para clasificar los sonidos fueron: la duración, la entonación y la intensidad. En palabras de Tomy, su creador, se trata de un "traductor de emociones", que se dividen en seis categorías: divertido, frustrado, amenazado, triste, deseoso y cariñoso, que a su vez se transcriben en más de 200 frases y términos.
Además, el Bowlingual tiene la posibilidad de compilar información sobre el perro y almacenar sonidos repetitivos con el fin de mejorar la comunicación entre las partes. También se puede agregar nombre, raza y nacimiento.
Hay también una versión para felinos; se llama Meowlingual.

Fuente: Clarín