Cada vez es más frecuente en nuestra sociedad considerar al gato como el mejor animal de compañía. Hoy en día, muchos países ya lo han elegido como primera opción entre todas las mascotas. Tan es así, que en occidente prácticamente es similar la cantidad de gatos mascotas que la de perros.
Todo esto se ha logrado debido principalmente a su característica de poder adaptarse fácilmente a las necesidades de la vida actual: no requiere de paseos guiados fuera de nuestro hogar, no necesita grandes espacios, acepta pasar muchos momentos solo, realiza por sí mismo gran parte de su higiene personal, deposita sus deyecciones en un lugar específico y son animales muy cariñosos.
Como vemos, podríamos decir que es la mascota ideal, salvo que, los problemas de convivencia suelen aparecer, en la mayoría de las ocasiones, por desconocer sus cualidades, su estilo de vida y de su única e inigualable forma de ser.
Siempre debemos recordar que un gato no es un perro pequeño que maúlla.
Aunque el gato viva junto al ser humano desde las primeras semanas de vida, establecerá un vínculo muy fuerte con él, pero nunca tan dependiente como en el caso de los perros.
Los gatitos, a partir de las dos semanas de vida, tienen suficientemente desarrollado sus sentidos para poder enfrentarse al mundo que los rodea.
El gran problema es que a partir de la séptima semana, esta capacidad de adaptación concluye drásticamente y aparece en su conciencia el miedo, algo vital para su supervivencia. A partir de aquí, cuando finaliza el período de socialización, desconfía de todo lo no conocido, por lo que es muy importante, durante ese corto período de tiempo, aportarle un adecuado conocimiento del medio en el cual vive, de los seres humanos, de otros animales, etc.
Un gatito que fue expuesto y experimentó sensaciones e interacciones positivas durante ese tiempo, será un animal correctamente socializado y evitaremos la mayoría de los problemas de comportamiento que suelen presentar.
Algunas recomendaciones para evitar la aparición de problemas de comportamiento debido a una incorrecta socialización:
La manipulación de la hembra durante la gestación es muy positiva para la futura relación de las crías con las personas.
Es muy importante que inmediatamente después del parto las crías sean tocadas, acariciadas y que les hablemos.
No se recomienda exponerlos a ruidos molestos o a situaciones muy estresantes, para evitar que sean animales desconfiados y nerviosos.
Cuanto mayor sea la cantidad de estímulos y el número de personas con las que estén en contacto, menor es la probabilidad que su carácter sea introvertido, miedoso o tímido.
Proporcionar el mayor número de estímulos posibles: contacto con niños, bebés, adultos con y sin barba, anteojos, gorras, con otros animales y con el veterinario.
Exponerlos a todo tipo de ambientes y objetos: automóviles, caja transportadora, juguetes mecánicos, electrodomésticos, clínica veterinaria, etc.
Acostumbrarlo a todo tipo de manipulaciones: cepillados, caricias, corte de uñas, administración de medicamentos, etc.
El carácter de la madre influye en el de los cachorros y en las camadas numerosas la socialización es más positiva.
Finalmente, podemos decir que los felinos más sociables son capaces de aprender más que aquéllos tímidos, menos propensos a explorar e interactuar con lo que los rodea.