Hay una batalla silenciosa en los círculos caninos. Se la podría llamar el caso Millan vs. Dunbar. Si fuese una pelea de perros sería una entre un Pit Bull y un Border Collie. Lo que sería prácticamente imposible ya que el Border simplemente abandonaría la escena, cosa que Dunbar haría, si no fuera porque los espectadores lo vuelven a empujar al centro del ring una y otra vez. Porque Dunbar representa un lado. El científico. Y Cesar Millan, el opuesto. El intuitivo. Dunbar es considerado, por sus pares, el científico más innovador en el campo del entrenamiento canino, con una cadena de títulos universitarios en psicología y bioquímica, un doctorado en comportamiento animal y años de investigación en agresión de perros domésticos. Millan es una celebridad de Hollywood. Y tiene algo que puede bajarle el copete a cualquier título: tiene carisma.
En realidad, la pelea Millan vs. Dunbar representa una eterna disputa entre entrenadores. El conflicto radica en una pregunta de base: ¿los mejores resultados se obtienen premiando la buena conducta o castigando la mala?
En un editorial en el New York Times se dijo que Millan era un hombre solo dirigido a destruir cuarenta años de progreso en el estudio de los perros. En términos generales, Millan suscribe a la idea de que la dependencia de un perro respecto de su amo nace de la fidelidad instintiva que une a un lobo con el líder de la manada. Para él, hay que crear sumisión, una calma sumisión en el animal. "Los dueños en Norteamérica solo dan afecto afecto y afecto. Pero un perro balanceado deber recibir ejercicio, disciplina y afecto. En ese orden." Para Dunbar, en cambio, los perros están evolutivamente demasiado lejos de sus ascendentes los lobos como para trazar la analogía. "Generaciones de evolución los separan de ellos. No tiene sentido. Aprender de los lobos para entender a los perros es como aprender de los monos para entender a los hombres. Además, el miedo no entrena a un perro a ser confiable".
Pero el asunto es que Millan consigue resultados y que éstos son presenciados por millones de televidentes dispuestos a seguir sus consejos. La pregunta es si ellos sólo le sirven a alguien investido de poderes chamánicos como Cesar, o si realmente, como el show sugiere, esos poderes pueden ser aprendidos por cualquiera. Cosa que a los mismos productores les debe preocupar ya que cada tanto, frente a algunas de escena, aparece un cartel que dice: "No pruebe esto en casa". Es altamente probable que no todos tengamos el don de crear orden del caos.
La presencia de Cesar impresiona no sólo a los dueños de perros sino también a bailarines y analistas de movimiento. Cuando Cesar entra a una habitación el perro lo estudia. Y lo que ve, aparentemente, es una persona "hermosamente organizada intra-físicamente", dice Karen Bradley, directora del programa de Danza de la Universidad de Maryland que fue convocada para presenciar a Cesar en acción. Bradley utiliza el Análisis del Movimiento Laban para entender y describir el movimiento. Cuán fluido, esforzado, rápido, lento, fuerte o liviano, es un movimiento y qué transmite eso a los otros. El austríaco Rudolf Von Laban, precursor de la danza moderna alemana y creador de la Notación Laban, desarrolló un método para experimentar, ver, describir y anotar movimiento hasta que sus implicancias funcionales y expresivas quedaran en total evidencia. La combinación de posturas y movimientos para Laban se llama fraseo y los grandes comunicadores son aquellos que pueden combinar perfectamente su fraseo con sus intenciones comunicativas.
Bradley dice que Cesar tiene un fraseo impactante. Y si se lo mira con cuidado se puede ver cómo sus manos y su torso se mueven rítmicamente, a un tempo moderado, alternando movimientos cortos y largos, como una pequeña danza ritual. "Lo normal, en la gente común que anda por la calle, es un fraseo indiferenciado. Sólo muy de vez en cuando uno se encuentra con alguien con este tipo de movimiento: un torso simétrico, muy vertical, un centro de gravedad bajo, estable, que transmite calma. ¿Qué se hace con alguien con semejante habilidad para comunicarse con claridad?," dice Bradley. "Se le da un programa de televisión. O se lo elige presidente."
El encantador de perros se emite en la Argentina, los martes a las 22 por Animal Planet. Se repite los sábados a la misma hora.
Fuente: Diario Página 12, 28/9/08