Caninoterapia: un servicio más del perro a la comunidad

Caninoterapia: un servicio más del perro a la comunidad


La Zooterapia o Terapia Asistida por Animales permite crear un método terapéutico específico, basado en la interacción entre seres humanos y animales...


Caninoterapia: un servicio más del perro a la comunidad
  

La Zooterapia o Terapia Asistida por Animales permite crear un método terapéutico específico, basado en la interacción entre seres humanos y animales. Esta interacción ayuda al proceso de rehabilitación y a mejorar la calidad de vida. En el contacto con los animales además, se encuentra una fuente inagotable de estímulos, tanto en los primeros años de vida  como con problemas relacionados a la Tercera Edad. A su vez, es muy efectiva con pacientes que sufren de estrés o hipertensión, o con niños con problemas de conducta o aprendizaje.

La gran utilidad de los perros en las terapias es que logran lo que muchas veces ni la familia ni los profesionales pueden hacer con algunos pacientes: romper un tipo de esquema fijo de comportamiento, muy cerrado, que no les sirve para comunicarse con los demás, sino para recluirse en su propio mundo, como en el caso del autismo. De esta manera, el animal logra despertar el interés del niño y relacionarse con él, lo cual significa muchas veces un primer e importantísimo contacto. Roto el esquema, podrá empezar a incorporar otras conductas a través de la escuela y la familia. Habitualmente se trata de lograr que el animal sirva de nexo entre el niño y su terapeuta. Al comenzar a jugar con una pelota, por ejemplo, un perro logra que el niño incorpore en su esquema al psicólogo que no ha logrado ingresar por otros medios. Por su parte, el animal se siente gratificado con el juego, y es su propio estímulo para colaborar en la terapia. Algunos niños introvertidos o con problemas fonéticos superan el miedo  a ser motivo de burla de sus compañeros a través de sus charlas con su animal de compañía. Además gracias al sentido del tacto, sienten necesidad de acariciar y de ser acariciados, y se sienten atendidos y escuchados.

El adiestramiento de estos perros consiste en: obediencia básica, saber caminar en “junto” al lado de un paciente con problemas motrices sin que se asuste de las muletas y/o silla de ruedas y enseñarle a estar relajado para que sea una compañía placentera y brinde confianza al paciente.  También se les enseñan juegos específicos para llamar la atención a niños autistas. De esta manera el perro aprende a estar atento al juego, y a estar pendiente de con quien esta jugando, acompañar y escuchar las órdenes obedeciendo al paciente, siempre sin perder la capacidad de juego.

La medicina no reconoce académicamente que los perros puedan tener un poder curativo, pero han podido incluirlos en la práctica de este tipo de abordaje terapéutico a través de los programas de animales de compañía en función terapéutica.
Las visitas de enfermos o ancianos acompañados por animales tienen una influencia reconfortante en los mismos porque los sacan del ensimismamiento propio del encierre.
Los perros son sumamente perceptivos de las necesidades de los pacientes:  Sigmund Freud, padre de la psicología,  tenia como asistente en sus terapias una perra Chow Chow, que no era un simple adorno, sino que era parte del proceso de la cura con animales de compañía, como él lo llamaba.

Dr. Carlos Bodanza
Médico veterinario
Especialista en comportamiento canino
Bahía Blanca. Pcia. de Buenos Aires
Tel. 0291-154123293
carlosbodanza@hotmail.com

 
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